CÓMO DIRIGIR UNA ORGANIZACIÓN

Llevar una organización por el buen camino y no acabar fracasando, requiere prestar atención a una serie de aspectos fundamentales.

Cada organización tiene sus propias particularidades que la hacen diferente al resto: diferentes valores, cultura del trabajo, filosofía, objetivos, etc.

Por suerte, la forma de aplicar una dirección eficiente a tu organización, cuenta con unas bases comunes para todas, sin importar el campo de actuación.

La visión de la organización debe ser clara. Hay que saber de forma concisa qué tipo de organización se quiere ser en el futuro. Sin una meta a la que aspirar, es muy probable acabar perdidos a mitad del camino o incluso antes de comenzar a andar.

La misión consiste en especificar los principios y valores que van a separar a la organización del resto de las ya existentes. Es la seña de identidad por la que el público nos identificará.

Hay que ser realista y marcarse metas alcanzables. Deben ser muy específicas y afrontarse de una en una, sin caer en utopías o en imposibles.

Conocer y aplicar las 4 fases de un proceso de administración, ayudará a evitar estos problemas.

Fases:

  1. Planificación.
  1. Organización.
  1. Coordinación.
  1. Control.

 

Diseñar una estrategia donde poner en práctica nuestra visión y misión. Planificar sin saber qué se quiere conseguir, llevará al fracaso de la empresa. Diseñar un proyecto a seguir bien estructurado es fundamental a la hora de la toma de decisiones.

Para que una estrategia sea aceptable tiene que cumplir una serie de requisitos:

  • Poder ser entendida con facilidad por los actores implicados.
  • Sus puntos fuertes y limitaciones.
  • Ser consciente de los problemas que puedan surgir.
  • Tener una clara estructura de liderazgo.

 

Aplicar el análisis DAFO es una forma ideal de saber si nuestras estrategias y proyectos van por el buen camino. Este proceso ayudará a conocer las Debilidades (Factores negativos que hay que eliminar o reducir), Amenazas (Aspectos negativos externos que pueden obstaculizar nuestros objetivos), Fortalezas (Factores positivos con los que contamos) y Oportunidades (Factores positivos externos que podemos aprovechar),  de nuestros planes para obtener una evaluación de su viabilidad y qué esperar de su implantación.

Este análisis, bien realizado, permitirá conocer aspectos de nuestra organización que desconocíamos y que podrían resultar clave en el éxito o fracaso de la actividad.

Tener muy presente el principio de inclusión. A la hora de dirigir y orientar al personal de la organización es muy importante, aunque no muchos se tomen la molestia, contar con todo el mundo. Conseguir que todo el personal, sin importar que su puesto de trabajo esté arriba o abajo en el organigrama, se sienta implicado en la toma de decisiones y en el devenir de la organización es un paso más hacia el éxito. Cuando alguien siente que su opinión importa y es escuchada, su efectividad y lealtad hacia el colectivo aumenta.

Hacer partícipes a todos de nuestra visión y causa, es una fuente de entusiasmo que no tiene precio.

Por último, ser identificada como una organización solidaria con el medio ambiente es otro valor a tener en cuenta, y que fortalecerá nuestra reputación y compromiso con la sociedad en la que se desarrolle la actividad.